jueves, 15 de julio de 2010

El cielo y el infierno

Debo confesar mis prejuicios: Ayer, cuando el senador Ernesto Sanz tomó la palabra, barrunté casi sin vacilar

“Vamos a escuchar con que estupidez sale este”

Para mi ameno asombro, el mencionado sacó a relucir uno de los –según mi justiprecio- mejores y más fundamentados discursos, haciendo honor a las tradiciones más positivas del centenario partido del cual es, en este momento, autoridad máxima.
Ante la humillación de mis prejuicios, me pregunté, sin vacilar:

¿Cómo puede ser que este tipo sea el mismo que hace algunos meses se despachara, haciendo un importante alarde de relajo retórico y chapucería lógica, con la barrabasada de que por causa de la asignación universal aumentan los consumos de juego y droga?

¿Cómo puede un mismo ser humano presentar dos caras argumentativas prácticamente opuestas, una, sustentada sobre argumentos claros y precisos, la otra, despojada de argumentos válidos y colonizada por sofismas?

¿Será que, tal vez, la posibilidad de votar sin seguir los lineamientos de su bloque permitió a este senador mostrar un perfil que debería mostrar continuamente?

¿Será la mezquindad político partidaria, que durante el tratamiento de la ley de matrimonio igualitario fuera de influencia prácticamente nula, la que lleva a este senador a ocultar casi permanentemente la brillante cara discursiva que desenfundó durante dicho tratamiento?

Leo sugerencias.

8 comentarios:

Unfor dijo...

Vaya a saber, Cosme.
En general los UCR se anotaron entre los más retrógrados en el senado pero bueno; alguna vez los di con un aire progresista y éste hombre que sería un joven muchacho, por ese entonces habrá tomado algo de ese aire renovador que en algún sitio interno le seguirá rondando.
Luego, la especulación hace al hombre ruin y en eso anduvo con la descalificación de los beneficiarios de la AUH.

Cosmocosme dijo...

Me pa´que va por ese lado la cos, Unfor.
El tipo podría haber estado en contra de la AUH pero haber argumentado bien en su contra.
No fué el caso.
Parece que esa espaculación de la que hablás puede llevar a una persona a sacrificar los cimientos del propio discurso.
Que cuando quiere argumenta bien, lo demostró ayer.
Pero eso, lejos de dejarlo bien parado, me parece que demuestra la ruindad y especulación de la que hablás...

Cosmocosme dijo...

El famoso "me opongo porque me opongo"...

Antonio dijo...

Creo que quedamos todos alegremente soprendidos, igualmente, una visión del vaso medio vacío, me lleva a reflexionar sobre los 27 votos en contra y 3 abstenciones.

Lamentablemente es una victoria a medias, pq aún quedan muchos representantes que no logran entender el concepto de discriminación per sé.

No se dieron cuenta que el ejercicio de libertad de conciencia parte del hecho de tener una, y cualquier persona conciente no puede "consentir" que exista una discrimación así. No lograron asumir que tienen prejuicios firmemente arraigados y no lograron superarlos.

Hoy oía por la radio las nedidas que está tomando Ratzinger con el tema pedofilia en las filas del catolicismo. El reconocer su existencia es un buen paso, habrá que ver si se cumplen con las sanciones. Pero al menos es un avance. Meses atrás, Ratzinger solía decir que eran hechos del pasado. Que la pedofilia no sólo es patrimonio de los clérigos católicos (lo cual es cierto, pero no ofrece ninguna solución al problema inherente de la Santa Iglesia)

A medida que el sincericidio se vaya expandiendo lograremos acercarnos cada vez más a una sociedad igualitaria, en todos los márgenes de la vida.

Cosmocosme dijo...

Hablando de prejuicios, Antonio, veo -y celebro- que tenemos muchas más coincidencias que divergencias, aunque no confío demasiado en la sinceridad del santo padre...
Saludos.

Antonio dijo...

En realidad no confío nada en su sinceridad. Otra coincidencia más. Y seguramente tendremos muchas, y de vez en cuando alguna divergencia. No hay problema.

Pero al blanquearlo, al menos envía un mensaje. Si un Ratzinger decide quitar el velo, su seguidor, probablemente pueda realmente comenzar la verdadera gestión. Haciendo un verdadero y exhaustivo examen de preingreso a los seminaristas y un seguimiento de sus actos durante su gestión.

Con los casos Grassi, la gente se anima más a condenar. Las investiduras ya no son sagradas. Sucede lo mismo con los médicos y jueces. La gente comienza a cuestionarse todo. Es un principio.

Baby steps, don Cosmo, baby steps.

Tal vez no vivamos para verlo, pero al menos pudimos ver el comienzo del cambio.

Saludos y buen fin de semana!

Unfor dijo...

Feliz día del bloger-amigo, Cosme!

Cosmocosme dijo...

Feliz día, Unfor!
Te mando un abrazo!