lunes, 23 de enero de 2012

"En defensa de los más necesitados": Desmontando sofismas I





El doctor en economía Alberto Benegas Lynch (H), nos sugiere, en su libro "En defensa de los más necesitados" (si, si... parece que ya tenemos quien defienda a los más necesitados...) cuya autoría comparte con Martín Krause, la siguiente reflexión acerca de las relaciones de intercambio entre un adinerado que pretende cambiar parte de su dinero por la fuerza de trabajo de una persona que, evidentemente, no tiene ese poder adquisitivo. ¿El objetivo? Demostrar, entre otras cosas, que la asimetría en las relaciones de intercambio no influye para que una de las partes se beneficie más que otra, una de las premisas fundamentales que sostienen casi todas sus conclusiones posteriores (junto con la premisa que incluye la díada voluntario/involuntario, otro de los pilares que le permiten llegar al grueso de sus conclusiones y que trataremos marginalmente aquí, más no tanto en futuras entregas) ". Dicho en criollo: según el criterio de Benegas Lynch, da lo mismo que Pedro tenga 20 mangos a la hora de realizar algún tipo de intercambio con Juan que cuenta con $1.000.000.

Veamos:




Muy bonito e ideal, pero...


1) El aserto del señor Benegas Lynch tiene como marco un contexto ideal, sin tener en cuenta que, aún en un mercado en el cual pintar la casa del adinerado sujeto cueste $50.000, pueden existir personas que, ante diversas razones (desempleo, desesperación, hambre, etc) estén dispuestas a hacerlo por mucho menos.
Concibamos por un momento ese contexto "ideal" de libre mercado, sin intervención estatal.
El Señor A decide contratar al Señor B para que corte el pasto de su casa.
El señor B le informa al señor A que los honorarios, según lo que dictamina el mercado, serán de $30 por metro cuadrado de trabajo.
El Señor A, no conforme con ese presupuesto, decide averiguar cuánto cotiza dicha labor en el mercado pero descubre que el Señor B está pidiendo más o menos lo que pide el mercado. O sea, en el mercado, el metro cuadrado de césped cortado se cotiza a $30.
Hasta aquí todo color de rosas, como suelen ser los ejemplos neoliberales...
Sucede que el Señor A, no conforme con el presupuesto, pone un cartel en la puerta de su vivienda ofreciendo el trabajo.
Aparecen en escena los señores C, D, y F, personas que por diversas cuestiones (desesperación, hambre, etc) están dispuestas a realizar la misma labor por mucho menos.
Luego de entrevistar a los señores C, D, y F, el Señor A consigue la mejor relación prestación/precio ya que contrata al Señor D, con algo de experiencia en la labor (aunque desempleado) por sólo $5 el metro cuadrado.


Vamos con otro ejemplo.


Supongamos, dentro del mismo contexto, que el Señor A, ante su desacuerdo con el presupuesto que le pasa el señor B, prefiere tomar otro camino y decide hablar con los miembros mas adinerados del pueblo (los que tienen las casas más lindas, con parques llenos de césped esperando ser rectificados), y proponerles a estos  realizar un "boicot" a los cortadores de césped, prometiéndoles que, en lugar de tener que pagarles $30 el metro cuadrado, sólo tendrán que pagar $10.
Limadas algunas discrepancias, la mayoría de los acaudalados del pueblo se ponen de acuerdo: Cortador de césped que pretenda cobrar más de $10 el metro cuadrado, cortador de césped que no tendrá trabajo.
Los cortadores de césped resisten un tiempo, incluso algunos pueden conservar su trabajo en las pocas viviendas cuyos dueños no aceptaron el acuerdo. Pero esas excepciones no alcanzan para todos... rápidamente, y ante la desesperación, los cortadores de césped comienzan a ceder, uno a uno.

Otro ejemplo pertinente que echa por tierra la noción de intercambio ideal entre partes de Benegas Lynch es la usura: el Señor A le presta al Señor B 1000, a condición que por cada semana que pase sin pagar la deuda aumentará un %5 del valor original. Evidentemente, este intercambio de "voluntario" puede tener poco y nada ya que el sujeto B puede estar pidiendo dinero prestado porque no le queda otra opción,, tal y como suele suceder en la realidad. Tampoco se benefician ambas partes, tal y como pregonan algunos neoliberales como Benegas Lynch: el Señor B prácticamente no obtiene beneficio, como suele suceder con las víctimas de la usura.
Supongamos que aparecen los señores C, D, E, y F ofreciendo al Señor B una tasa más baja ("libre competencia"). Muy lindo pero nada nos garantiza que A y C, D, E, y F no formen un cártel u oligopolio como también suele suceder en la realidad.



Conclusión provisoria: la realidad no garantiza que los escenarios sean todos como el ejemplo que trae a colación Benegas Lynch. De hecho, rastreando un poco la historia del capitalismo, es más frecuente encontrar escenarios parecidos a los ejemplos reseñados más arriba.



2) A mayor inversión per cápita y mayor cotización de la mano de obra, puede existir un mayor costo de vida, algo que no se señala en el ejemplo del ciudadano boliviano que decide vender su fuerza de trabajo en Texas.

Pasemos a otro ejemplo.


Un barco con 200 tripulantes naufraga, y los náufragos van a parar a 2 islas (en adelante, Islas "A" y "B")
Con el correr del tiempo y ante la desesperación, los habitantes de ambas islas comienzan a pergeñar ideas para subsistir.
En ambas islas sobran los cocos y en las aguas circundantes, los pejerreyes, por lo cual los moradores más fuertes, monopolizan su explotación y distribución. Unos se dedican a los cocos, otros prefieren los pejerreyes.

En ambas islas, la fuerza de trabajo se paga con parte del fruto de la explotación: Los que cobran con cocos, suelen intercambiar parte de su paga con quienes cobran con pescado, para equilibrar la dieta.
Acaece que, con el correr del tiempo, los explotadores de la isla B descubren la manera de producir una mayor cantidad de cocos, por lo que, con el transcurrir de los años, la dotación de cocos de la isla B dobla en número a la de la isla A.
Algo similar ocurre en la isla A pero con la explotación de pejerreyes.
El señor Pelaez, morador de la isla A, se entera de que los explotadores de la isla B están pagando cuatro cocos diarios y decide mudarse allí, ya que por realizar el mismo trabajo, en la isla A le pagan solamente un coco diario por su labor.
Presto, decide pagar los 25 cocos (que con tanto esfuerzo ahorró) que le cobra el único náufrago que ha sido capaz de construir una barcaza (náufrago que destina parte del excedente de sus ganancias para mantener muy bien a un puñado de náufragos, que lo protejen a él y a su barcaza, de posibles ataques y saqueos, además de ser sospechados de boicotear cualquier intento de imitación, acusaciones todas falsas, según el propietario de la barcaza...) y emprende su viaje hasta la cercana, pero distante -y peligrosa por los tiburones- que circundan- para ir a nado, isla B.
El primer día, el señor Pelaez recibe, muy feliz, sus cuatro cocos.
-¡Esto es increíble, era verdad, nomás!- vocifera.
-¡En sólo un día de trabajo he logrado obtener lo que en la otra isla me llevaba 4 días!-
Lamentablemente, su alegría dura poco...
En su isla de origen, el señor pelaez comía medio coco diario, y el medio restante lo utilizaba para intercambiarlo por dos pejerreyes medianos (como dijimos, en la Isla A, la explotación pesquera se había desarrollado con mayor eficiencia que en la isla B). En la isla B, en cambio, los tres cocos y medio restantes sólo le alcanzaban para medio pejerrey.

Conclusión provisoria: en la isla B le pagan más, pero su costo de vida es mayor.
Algo parecido, extrapolando a un ejemplo real, podríamos decir de algún trabajador de un país periférico (no todos, por supuesto) que decide vender su fuerza de trabajo en el Japón...



3) El señor Benegas Lynch nos informa que en Texas puede existir una mayor inversión per cápita que en Bolivia, pero no nos informa de las posibles causas de esta realidad, dato para nada menor.


Volviendo al ejemplo de las islas.
Supongamos ahora que, pese a los boicots del barquero y sus esbirrros, los explotadores de la isla A llegan a formar una pequeña flota de barcazas.
Supongamos también que han mejorado notablemente (gracias, en gran medida, a la ayuda de las barcazas y la decisión de los explotadores) la explotación de fauna marina. Supongamos también que han logrado obtener incluso una serie de subproductos (aceites, harinas de pescado, conservas, tinta, etc).
Inmediatamente, las autoridades de la isla A deciden cruzar las aguas en sus barcazas e intercambiar los productos excedentes por cocos, más abundantes en la mencionada isla, como ya se señaló.
Los explotadores de la isla B , quienes han preferido vivir en la comodidad en lugar de imitar 
 (llevando a cabo una intentona manufacturera) el ejemplo de los explotadores de la isla A, comienzan a discutir entre ellos: unos dicen que no hay que comerciar con A ya que si los de A lograron transformar materias primas en los subproductos que tanto desean, no existe razón por la cual los de B no puedan hacerlo teniendo en cuenta que los cocos o los pejerreyes son más baratos que los productos hechos con cocos o con pejerreyes. El otro grupo está en contra -¿Para qué hacer el esfuerzo de transformar productos que podemos obtener fácilmente, a cambio de nuestros abundantes cocos?- se pregunta uno de los más prominentes miembros de este grupo.
Luego de diversas discusiones, los miembros de este último grupo ganan la contienda (con la ayuda, dicen las malas lenguas, de algunos de los explotadores de la isla A quienes, no está de más aclarar, habían prohibido -curiosamente ya que eran defensores de la libertad de comerciar- la salida de materias primas tiempo atrás, cuando se dieron cuenta que sus productos manufacturados valían mucho más que la materia prima necesaria para hacerlos...)
En un principio, todo marcha de mil maravillas (salvo el barquero...). Isla A e Isla B intercambian sus productos "libremente", y casi todos (salvo los trabajadores, por razones que explicaré a continuación) quedan contentos.
Pero la alegría dura poco, al menos para algunos de los habitantes de la isla B...
Rápidamente, los explotadores de la isla A se dan cuenta de que sus productos manufacturados son muy apreciados entre los explotadores de la isla B, y solicitan mayor cantidad de cocos para exportarlos, más aún, teniendo en cuenta que además de los productos marinos, han comenzado a aplicar su tecnología manufacturera tomando a los cocos como materia prima.
Los explotadores de la isla B no dudan: conminan a la mano de obra a producir más cocos, en la ya extenuada tierra de la isla.
Mientras tanto, la riqueza de la isla A crece a pasos agigantados y la situación inicial se invierte dramáticamente: en la isla A, los explotadores pagan mejor que en la isla B.
Ante el peligro de un éxodo masivo de los isleños de B, los explotadores de la isla A deciden imponer trabas a la inmigración que, hasta ese momento, era permitida e incluso fomentada.
En un intento desesperado, los explotadores de la isla B invitan a algunos de los explotadores de la isla A a invertir en su isla.
Los explotadores de la isla A imponen sus condiciones (sólo piden libertad total de acción, nada más, nada menos). Los explotadores de la isla B, en lugar de intentar copiar el ejemplo inicial de A (producir manufacturas), siguen con su avidez por mantener el consumo de los productos manufacturados (a esta altura, muchos de estos, productos suntuarios) y abren los brazos a los explotadores de A.
Los explotadores de la isla A, "modernizan" la isla B: construyen una serie de medios de transporte que conectan los cocoteros con los puertos, cuya infraestructura también mejora notablemente. Los explotadores de la isla A están muy felices; se ha "modernizado" su isla y además pueden consumir los productos que tanto ansían.
Pero la paga de los trabajadores ha aumentado sólo un ápice. De hecho, el único incremento registrado es el de las horas de trabajo.
Cualquier queja es acallada por las policías privadas de los explotadores de la isla A. Se justifica esta violencia, esgrimiendo el argumento de que cualquier mejora en la paga, perjudicará a los inversores de la isla A y los ahuyentará.
Pero la felicidad de los explotadores de la isla B también dura poco: Una vez que los cocoteros ya no dan frutos debido a la sobreexplotación, los capitales de la isla A deciden que ya no es rentable estar en la mencionada isla, y se retiran en búsqueda de otras islas, dejando una isla B con un sistema de transportes sólo útil para el traslado de cocos que ya no existen en la medida en que existían, un grupo atestado de productos manufacturados, y otro grupo, más numeroso, cada vez más enojado debido al hambre y a la violencia padecidos.
En este caso, el progreso de la Isla A, en gran medida, fué a expensas de la Isla B, permitido esto, por supuesto, gracias a la complicidad de los explotadores de esta última.

Como pueden comprobar, estos ejemplos son tan posibles como los que nos presenta Benegas Lynch. Incluso, si escarbamos un poquito en la historia, podríamos llegar a afirmar que, tal vez, son bastante más posibles al menos como tendencia, ya que cuentan con innumerables correlatos históricos.

Ahora bien.

¿Estos ejemplos sirven para versar sobre todos los casos?
Por supuesto que no: caeríamos en el mismo error de Benegas Lynch / Krause; tomar como ejemplos solo los casos que calcen perfectamente con nuestras teorías y transformar, a partir de estas particularidades, en ley universal las mismas.
La idea de este post, justamente, es refutar algunas de las universalizaciones falaces consignadas por algunos  pensadores neoliberales quienes, construyendo en abstracto escenarios ideales, los utilizan para versar sobre todos los casos.
Una vez construídas la universalizaciones y utilizando las mismas como premisas, el resto del relato suele ser lógicamente coherente. Lamentablemente para ellos, toda esa coherencia interna se cae como una torre de naipes en medio de un vendaval, una vez que damos cuenta de la falsedad de las premisas en las que desarrollan y basan sus conclusiones.
Para quienes deseen conocer el pensamiento de este simpático personaje, les dejo una horita imperdible, en la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala.


18 comentarios:

Anónimo dijo...

Cosmocosme comete usted muchos errores en sus varios ejemplos.

Ejemplo 1 Costo de pintura de casa: Benegas Lynch dice que el precio de mercado para pintar una casa es de $50.000. Usted dice que en el mercado hay gente que por desempleo, hambre, desesperación o el motivo que sea están dispuestas a pintar la misma casa por $30.000. Si este es el caso, entonces el precio de mercado para pintar esa casa es de $30.000 y no de $50.000
Sin darse cuenta (espero) usted introduce nuevas variables al ejemplo de Benegas Lynch. Cuando Benegas Lynch dice que el mercado el trabajo de pintar una casa se cotiza a $50.000 ese precio incluye a todos los actores del mercado incluyendo a los hambrientos, desempleados y desesperados.

Ejemplo 2 Cortadores de césped: En la primera situación usted plantea que el señor A pone un cartel en la puerta de su casa y consigue alguien dispuesto a hacer el mismo trabajo que antes había sido cotizado a $30 el metro cuadrado por solo $5 el metro cuadrado. Si en el mercado hay alguien dispuesto a hacer el mismo trabajo por $5 el metro cuadrado en lugar de $30 por hambre, desesperación, desempleo o lo que sea entonces el precio de mercado no es $30 sino $5. Como se dará cuenta esta es una versión reformulada de su primer ejemplo.
Siguiendo un poco más adelante con el ejemplo el actor que está dispuesto a cobrar $5 tendrá muchísimo trabajo (ya que todos los demás cobran $30 y nadie quiere pagar $30 por algo que se puede conseguir a $5). Siguiendo un paso más adelante con el ejemplo en este escenario se darían dos situaciones concurrentes: el señor D tiene tanto trabajo (más del que puede hacer) entonces decide aumentar sus precios mientras que todos los demás cortadores de césped (los que cobraban $30) no tienen casi nada o nada de trabajo (nadie quiere pagar de mas) por lo que deciden bajar sus precios para poder atraer algunos de los clientes del señor D… En definitiva el precio de equilibrio del mercado termina estando en algún lugar entre 5 y 30.

Ejemplo 3 los dueños de las casas se agrupan para forzar una baja de precios: Este ejemplo olvida que lo que los dueños de las casa es efectivamente un delito. Se llama colusión. Se trata de la asociación de dos o más partes para limitar la competencia. En tal caso el gobierno deberá aplicar el peso de la ley para que esto no suceda. Si el gobierno y el sistema judicial no hacen su parte la culpa no es del mercado ni del sistema capitalista… Desde el principio en todos los manuales básicos de economía se aclara que para que todo esto funcione tiene que haber un sistema judicial que proteja los derechos de todas las partes… si no es así esto es como en la selva, el más fuerte siempre gana.
Pero incluso omitiendo este detalle (el delito) si los dueños de las casas hacen bajar el precio del cortado de césped de $30 a $10 por el método que sea seguramente muchos de los cortadores de césped que vieron sus ingresos recortados en un 66% decidirán volcarse a otras actividades de la economía. Serán paseadores de perros o lo que sea. La consecuencia final sería que ahora hay menos cortadores de césped de los que había antes. Hay menos capacidad para hacer el mismo trabajo (la cantidad de casas no cambio). En este escenario la única solución posible es que el precio por metro cuadrado para el cortado de césped tiene que subir (los cortadores tienen más trabajo del que pueden hacer o los dueños de las casa están dispuestos a pagar más para no tener que esperar tanto tiempo entre corte y corte…).
Para ser más exactos aún, si ninguno de los cortadores de césped que se convirtieron en paseadores de perros decide volver a cortar el césped, el nuevo precio de equilibrio debería ser mayor a los $30 por metro cuadrado que se pagaba al principio. Como en el nuevo escenario la demanda (la cantidad de casas que necesitan que se corte el césped) es mayor a la oferta (la cantidad de mano de obra disponible para cortar el césped) la única opción posible es que suba el precio del servicio.

Anónimo dijo...

Ejemplo 4 Usurero: Usted plantea una situación en la que el señor B no entra en un intercambio voluntario, sino que pide un crédito porque “no le queda otra opción, tal y como suele suceder en la realidad”. Las condiciones del crédito impuestas al señor B por el señor A son que el capital adeudado aumenta un 5% del calor original por casa semana que pase sin pagar. Primero se olvida que la usura es un delito. Ante un delito nada tienen que hacer la economía, el capitalismo, socialismo o lo que usted quiera meter en la bolsa. Ante esta situación lo que tiene que actuar es el sistema judicial. Si tiene alguna duda remítase a la primara parte de la explicación referente a su ejemplo 2. Lo mismo aplica para la alternativa en la que A, C, D, E y F se ponen de acuerdo para formar un cartel. La cartelización también es un delito y como tal debe actuar la justicia para defender los derechos de B
Segundo error de su ejemplo asume que B pide un crédito porque no tiene otra opción olvidado la alternativa en que B pide un crédito porque prefiere invertir so propio dinero en una actividad que le deriva un beneficio mayor a los intereses cobrados por el crédito.

Ejemplo 5: a Mayor inversión per cápita mayor cotización de la mano de obra. Es cierto lo que usted plantea en el sentido de que si bien la cotización de la mano de obra sube también sube el costo de vida. El ejemplo de Benegas Lynch deja completamente de lado este “detalle”.
Efectivamente el costo de vida en Texas es mucho mayor al costo de vida en La Paz. Si nuestro amigo boliviano emigrara a Texas su costo de vida no sería igual que en Bolivia y tendría que dedicar más dinero a casa, comida, entretenimiento etc. También es cierto que con un poquito de voluntad, imaginación y acceso a Google usted podrá encontrar series en las que se compara ingreso per cápita vs. inversión per cápita. Estas series no le van a sorprender en lo más mínimo, en los primeros lugares de las mismas están las economías desarrolladas y donde la inversión es fomentada (donde no se combate el capital). La otra cosa que puede hacer es buscar series de niveles de pobreza por país y aquí le garantizo que tampoco se va a llevar ninguna sorpresa; los países con menos pobres son los que tienen las economías más desarrolladas (los mismos que fomentaban las inversiones en lugar de combatir el capital). Si usted toma una serie de datos en su mano derecha y la otra en su mano izquierda podrá rápidamente darse cuenta que para que las dos series sean compatibles la única opción posible es que en los países más desarrollados el salario es más alto y el costo de vida es más alto, pero la relación Salario – Costo de Vida es más favorable que en los países menos desarrollados.
Si todo lo anterior le resulta demasiado complejo o esforzado, plantéese un ejemplo. Suponga el de nuestro amigo boliviano que emigra a Texas. Supongamos que en La Paz ganaba $10 y su costo de vida era de $9.5 y a fin de mes solo le queda $0.5. Un buen día nuestro amigo se entera que en Texas por su mismo trabajo se paga $50 y asumiendo que no hay restricciones migratorias, etc. (como hace Benegas Lynch). Muy rápido nuestro amigo prepara sus valijas y se va a Texas. El primer mes cobra $50 y todo fenómeno, ahora si el costo de vida en Texas es de $49.5 nuestro amigo no tiene ningún incentivo para quedarse en Texas . Seguramente empacara sus cosas y se volverá a La Paz con su familia y sus amigos y peor aún si el costo de vida fuera mayor a $49.5. Nuestro amigo se quedaría en Texas solo si su sueldo es de $50 y su costo de vida es menor a $49.5.
Todos sabemos muy bien que la gran mayoría de los que emigran por motivos económicos a los países más desarrollados y logran obtener trabajo se quedan en esos países. Si estas personas se quedan es porque la relación Salario – Costo de Vida en donde están ahora es más conveniente que la que tenían en sus países de origen.

Anónimo dijo...

Ejemplo 6 Barco con 200 tripulantes y dos islas: La cantidad de errores conceptuales, omisiones y mala intención que tienen estos ejemplos es tan grande que he llegado a la conclusión que sería una pérdida de tiempo tratar de explicarle en donde le está errando. Usted mezcla conceptos políticos e históricos con ideas económicas para acomodar la situación a sus ideas (muy parecido a lo que usted acusa a Benegas Lynch de hacer…)

No es mi intención defender a Benegas Lynch ni a su trabajo ni mucho menos a la mayor parte de su pensamiento. Pero si creo que usted está falseando la realidad para acomodarla a sus intereses/ideas. Las leyes de oferta y demanda de la economía son universales y se cumplen independientemente de la ideología de los países o de sus gobernantes. Si tiene alguna duda pregúntele a Chávez cuanto dice el que cuesta un dólar en Venezuela y cuánto cuesta en el mercado paralelo de Caracas.

He leído algunos de sus posteos y verdaderamente le sugiero que siga opinando sobre temas que domina mejor (ley de medios, derechos humanos, etc.). Si quiere opinar sobre economía entonces deberá estudiar un poco más sobre el tema anque leer mucho sobre teoría de juegos y en algún tiempo puede ser que esté en condiciones de emitir una opinión digna de ser analizada.

Cosmocosme dijo...

!

Cosmocosme dijo...

Anónimo: ¡Pero qué jugoso! ¡Son tantos los yerros (más de los que esperaba) que no sé por donde empezar!
En fin...
Vamos por orden de aparición. Creo que va a ser lo más pertinente.
Ejemplo 1/2: Lea bien mi estimado. El contraejemplo que brindo es el del césped (hablando de "malas intenciones" ¿no estará intentando conformar una flacia del hombre de paja, tal vez?)
Jamás hablé de $30.000...
De todos modos, y ateniendome a su respuesta de lo que llama "ejemplo 2" (1, en realidad)...
¡Justamente! ¡Me está dando la razón, anónimo! Benegas Lynch no menciona esas variables. Y no las menciona porque le desbaratarían su teoría. Benegas Lynch imagina un escenario ideal en el cual el mercado fija un precio. Sucede que con su contraejemplo, Anónimo, está admitiendo que el valor del mercado estaría fijado por los desesperados (en realidad, por lo que ofrecen a los desesperados quienes cuentan con el capital necesario)y no por el "mercado".
Gracias, por el aporte, no lo había concebido de esa manera (o si...).
Ahora sí, voy a su ejemplo 2:
En el punto que Ud. señala, podrían suceder varias cosas, y no sólo las que señala (¿la misma propensión por la construcción de escenarios ideales que encajen con las propias teorías que tiene Benegas Lynch, o me equivoco?), a saber:

1) ¿Como sabe que los $5 pesos que cobra, trabajando a tiempo completo, le alcanzarían para vivir? Si el "precio de mercado" era mas alto, más bien la lógica nos llevaría a pensar que no le alcanzaría para vivir.
2) Supongamos que le decide aumentar sus precios, ya que no da a basto ¿El liberalismo garantiza que no aparecerán otros señores (G,H,I,J, etc) que, ante la desesperación, estén dispuestos a realizar el trabajo por menos? (sigue)

Cosmocosme dijo...

Ejemplo 3: ¡Apa! ¿Una contradicción? ¿No era que el estado no debe intervenir cuando dos (o más) actores intercambian entre sí?
Le recuerdo que el poder judicial es parte del Estado.
De hecho, parece que no vió el video o no conoce demasiado el pensamiento de Benegas Lynch, o vaya uno a saber... En determinado momento, Benegas Lynch es muy claro cuando dice que los únicos monopolios dañinos son los estatales y que los monopolios puramente privados nada tienen de malo (brinda un ejemplo del arco y de la flecha).
Yo no omití nada. Estoy discutiendo las ideas de Benegas Lynch por lo tanto:

1) Mi ejemplo refuta el concepto de Benegas Lynch de "intercambio voluntario", dentro de su marco teórico, y la teoría que reza que la asimetría en las relaciones de intercambio no fija o no influye en los valores del intercambio.

2) Mi ejemplo expone la contradicción entre la afirmación que reza que el estado no debe intervenir cuando dos o más actores intercambian entre sí y la afirmación que reza que el estado debe evitar monopolios (contradicción suya, si es que opina -como estimo, si estoy equivocado avise- que el estado no debe intervenir cuando dos o más actores intercambian entre sí).

3) Lo más importante: Mi ejemplo prueba que si dejamos todo librado a los vaivenes del libre cambio, sin ninguna clase de intervención estatal, el panorama puede devenir sumamente injusto (recordemos que los actores de fantasía que utilizamos suelen tener, en la vida real, hijos que no podrían, de darse el ejemplo en un contexto de libre cambio, estudiar, acceder a servicio médico, etc).

"...Desde el principio en todos los manuales básicos de economía se aclara que para que todo esto funcione tiene que haber un sistema judicial que proteja los derechos de todas las partes…..."

Lo siento, pero el sistema judicial es parte de los estados. Y no. La mayoría de los anarcocapitalistas, muchos de ellos, admiradores de Benegas Lynch, están en contra de cualquier clase de intervención estatal en los intercambios entre partes.

"...los cortadores de césped que vieron sus ingresos recortados en un 66% decidirán volcarse a otras actividades de la economía. Serán paseadores de perros o lo que sea..."

¿Así que una persona que sabe hacer una cosa e hizo toda la vida lo mismo, deberá, por causa del libre mercado, dedicarse a otra, de golpe y porrazo?

Así me gusta: Sincerando posiciones.
A mi no me interesa vivir en un mundo tan injusto (recordemos, nuevamente, que estos actores de fantasía pueden tener hijos, que pudieron haber dedicado toda su vida a aprender una disciplina, etc)

Como ve, los intercambios libres entre partes dentro de un contexto de libre cambio no siempre son,(como nos indica Benegas Lynch) voluntarios. Y mucho menos, justos.

"...Hay menos capacidad para hacer el mismo trabajo (la cantidad de casas no cambio). En este escenario la única solución posible es que el precio por metro cuadrado para el cortado de césped tiene que subir (los cortadores tienen más trabajo del que pueden hacer o los dueños de las casa están dispuestos a pagar más para no tener que esperar tanto tiempo entre corte y corte…)..."

Una petición de principios grande como una casa, además del falso dilema. De hecho, podría responderle con idéntica falaz argumentación, a saber: "...En este escenario la única solución posible es que el precio por metro cuadrado para el cortado de césped no tiene que subir (los cortadores tienen más trabajo del que pueden hacer pero los dueños de las casas, con tal de pagar menos, están dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario entre corte y corte…)..." pero no lo hago porque, pese a sus descalificaciones (praxis que suelen sacar a relucir quienes no son asistidos por la razón) no necesito hacerlo ya que estoy refutando holgadamente sus "argumentos".

Vamos...
Seamos serios con las "refutaciones", por favor.
(sigue: Cada respuesta, en el comentario correspondiente)

Cosmocosme dijo...

Ejemplo 4: Volvemos a lo mismo. Ud. me dice que el estado (el poder judicial y el poder legislativo suelen ser parte de un estado, le recuerdo nuevamente) debe intervenir para evitar la usura y yo le digo: Eso es intervención estatal en el intercambio "libre" entre partes, cosa con la que Benegas Lych está en total desacuerdo.
Y por supuesto que el señor B no entra en un intercambio voluntario ¡es justamente lo que estoy tratando de demostrar!: Gracias por darme, nuevamente, la razón.
Cárteles: Ídem. Eso es intervención estatal en el intercambio "libre" entre partes. (al parecer, el Estado no es tan malo: celebro que me dé la razón en este punto también).

"..Segundo error de su ejemplo asume que B pide un crédito porque no tiene otra opción olvidado la alternativa en que B pide un crédito porque prefiere invertir so propio dinero en una actividad que le deriva un beneficio mayor a los intereses cobrados por el crédito..."

Lea bien, mi estimado. Yo doy una opción posible para refutar una universalización. Ud. estima que porque yo no menciono otras opciónes la doy como la única opción válida. Su praxis discursiva, en este caso, tiene un nombre muy preciso: Falacia Argumento ad silentio.
Le recuerdo que sólo basta con un caso particular (un patito negro) por más que existan otros casos (patitos verdes y azules), para refutar una universalización (todos los patitos son blancos).
Me parece que (tal vez, no lo sé a ciencia cierta) debería volver a cursar IPC en el CBC, si es que alguna vez lo cursó. Digo...
Lo más trágico... parece que no leyó todo mi escrito porque al final del mismo escribí un reaseguro con el objeto de evitar este tipo de chicanas. Se lo reitero, para que lo lea (o lo comprenda):
"¿Estos ejemplos sirven para versar sobre todos los casos?
Por supuesto que no: Caeríamos en el mismo error de Benegas Lynch / Krause: Tomar como ejemplos solo los casos que calcen perfectamente con nuestras teorías y transformar, a partir de estas particularidades, en ley universal las mismas."

(sigue)

Cosmocosme dijo...

Ejemplo 5: Como ha podido comprobar, 123, ehhh, disculpe, lo confundí con un antiguo participante... En fin, anónimo, como ha podido comprobar, son varios y no solo éste, los "detalles" que se "le escapan" a Benegas Lynch (a esta altura, aclaro que no se trata de nada personal contra Benegas Lynch: Podría haber sido Hayek, Friedman, o cualquier otro, sucede que me pareció, este econocmista, condensar perfectamente el cúmulo de falacias a desmontar).

En fin...

Sinceramente, vuelvo a tener el sentimiento de no saber por dónde empezar: Es muy jugosa su apostilla.
A ver...

"También es cierto que con un poquito de voluntad, imaginación y acceso a Google usted podrá encontrar series en las que se compara ingreso per cápita vs. inversión per cápita. Estas series no le van a sorprender en lo más mínimo, en los primeros lugares de las mismas están las economías desarrolladas y donde la inversión es fomentada (donde no se combate el capital). La otra cosa que puede hacer es buscar series de niveles de pobreza por país y aquí le garantizo que tampoco se va a llevar ninguna sorpresa; los países con menos pobres son los que tienen las economías más desarrolladas (los mismos que fomentaban las inversiones en lugar de combatir el capital)."

Parece que tampoco leyó el reaseguro que escribí a fin de evitar esta clase de chicanas.
se lo reitero:
"Algo parecido, extrapolando a un ejemplo real, podríamos decir de algún trabajador de un país periférico (no todos, por supuesto) que decide vender su fuerza de trabajo en el Japón..."

"No todos, por supuesto", reza mi apostilla.
Sucede que Benegas Lynch universaliza a todos los casos.
Y ahí volvemos al ejemplo de los patitos. Ud. parece acusarme de no reconocer que existen patitos blancos, solo por el hecho de señalar(demostrando que existen algunos patitos negros) la falaz universalización de quien sostiene que todos los patitos son blancos.
Ahí radica uno de sus problemas en términos de argumentación (en términos lógicos, más que nada), anónimo.

Respecto del resto:

1) No sé a que se refiere con eso de "cobatir al capital" ¿una falacia de hombre de paja, tal vez?
Estamos hablando de intervención del estado en la economía. De regulación y de países desarrollados, entre otras cosas... En ningún momento hablé de "combatir al capital" (al menos no en este momento histórico)
En fin...
2) Muy lindo lo del ingreso per cápita, pero se olvidó de las críticas que operan sobre el mismo para definir el bienestar de una población.
Tomemos por ejemplo, un ratio fundamental: El coeficiente Gini (mide el nivel de igualdad/desigualdad). Lo invito a comparar el de Argentina con el de USA o Chile... Se llevará una sorpresa.
3) Tomemos, ya que quiere buscar ejemplos contemporáneos y coyunturales (que tampoco sirven para universalizar, dicho sea de paso), el llamado Indice de Desarrollo Humano (educación, vida saludable, y nivel de vida digno.) uno de los indicadores, junto con el Gini, más pertinentes para medir el nivel de vida de los ciudadanos de de un país.
¡Oh sorpresa!
Tres de los países de Europa con mayor índice de desarrollo humano son países donde se establecen regulaciones estatales sobre la economías: Noruega (el país con mayor IDH de Europa en 2011), Dinamarca, y Finlandia.
Por supuesto, el Gini de estos paíes haría sonrrojar a cualquier defensor del modelo norteamericano.

¡Más sorpresa aún!

Argentina ha escalado en los últimos años varios puestos, tantos que hoy figura dentro de los países con IDH "muy alto" (http://hdr.undp.org/es/estadisticas/)
Le recuerdo que este índice no es fruto de las elucubraciones de altos funcionarios del IDEKKKK sino que es confeccionado por Naciones Unidas (vía PNUD, para ser más preciso), nada menos... (sigue)

Cosmocosme dijo...

Y justo aquí entra a tallar mi ejemplo 6, el ejemplo que decidió descalificar en lugar de refutar (leyendo sus anteriores "refutaciones" imagino por qué tomo dicho camino) ya que ese "nivel de vida" en muchos casos lo pagamos todos. Le recuerdo que, desde le vamos y en general, los países desarrollados consumen mucha más cantidad de recursos no renovables (petróleo, carbón, gas, cobre, zinc, estaño, papel, etc) que los países que no lo son, y por cierto que suelen contaminar más, pero todos pagamoslos platos rotos.
Según el Informe Bruntland, 1988, si mal no recuerdo, se precisarían unos 10 planetas como la tierra para que los países periféricos consuman como lo hacen los países centrales.
Ni hablar de los sucesivos despojos que permitieron a muchos de esos países devenir en "desarrollados". Justamente lo que detallo sucintamente en mi ejemplo 6...
Mi ejemplo 6...
Objeto de sus descalificaciones, más no de refutaciones.
Justamente, mi estimado: Benegas Lynch (y no sólo él, insisto) soslaya cuestiones políticas, históricas, y sociales, cuestiones que yo recupero para refutar el mundo de rosas (completamente abstracto) librecambista que nos pretende vender el neoliberalismo.

Cosmocosme dijo...

Comentario final:
Por supuesto que retomo, como le dije, conceptos políticos e históricos (y sociológico / antropológicos, entre otros) con ideas económicas, pero no para acomodar la situación a mis ideas, sino para desmontar las falaces universalizaciones del mencionado autor. De hecho, a diferencia de Benegas Lynch, yo simplemente me limito a refutar universalizaciones falaces (otra vez la confusión con los patitos blancos y negros...)
Inclusive, en las postrimerías de mi post aclaro muy bien (como ya le reseñé) que lejos de mi intención está el actuar como Benegas Lynch, lástima que no lo leyó (en el mejor de los casos, hablando de "malas intenciones"...):

"...Ahora bien.

¿Estos ejemplos sirven para versar sobre todos los casos?
Por supuesto que no: Caeríamos en el mismo error de Benegas Lynch / Krause: Tomar como ejemplos solo los casos que calcen perfectamente con nuestras teorías y transformar, a partir de estas particularidades, en ley universal las mismas..."

¿No lo leyó, anónimo?
Esté muy clara mi postura.


Para finalizar: Lamento, por otra parte, que haya perdido su precioso tiempo en responder profusamente (muy profusamente, por cierto: 3 apostillas de unas cuarenta líneas cada una...) a alguien que escribe "opiniones no dignas de ser analizadas"...

Lo cierto es que, deseos personales aparte, no sólo no pudo refutar ni uno sólo de los puntos que presento sino que, para peor, se despachó con unas cuantas falacias en su argumentación, además de descalificarme al final de la misma y no demostrar, a su vez, tener los conocimientos de economía que estima yo no tengo.
Una lástima que su entrada, prometedora en las primeras cinco líneas, haya ido degradándose, en términos de, la lógica más básica, económicos, y de argumentación, hasta llegar a la descalificación personal rayana con la falacia ad hominem.

Saludos, de todos modos.

Cosmocosme dijo...

Una cosilla que quedó en el tintero... Ya que mencionó la teoría de juegos...

¿Recuerda qué sucede en el juego llamado "el dilema del prisionero" cuando cada jugador persigue sólo su beneficio personal?

Daniel dijo...

Ah, que interesante. Voy a venir con tiempo a leer el post y el intercambio aquí con el Anónimo, Cosme.

Cosmocosme dijo...

Buenísimo, Daniel. Espero tu visión. Y sí tenés un tiempito más, mirate el video (dura 1 hora, pero es imperdible) de esta charla que da Benegas Lynch en la mencionada universidad guatemalteca.
Impresionante la construcción discursiva y las piruetas retóricas que utiliza para elevar a teoría científica la ideología del egoísmo.
No sé si lo hará a propósito, o si en verdad cree en lo que dice. Pero poco importa ya que no es la persona lo que me interesa dsicutir, sino sus ideas.

Alberto P. dijo...

Cosmocosme, le pido encarecidamente que se ponga a laburar.

Alberto P. dijo...

Como yo tampoco laburo me puse a chusmear al post. No quiero discutir mucho porque cosmocosme parece tan atrapado en sus propios razonamientos que ve en toda refutacion una confirmacion de los mismos, como se ve en la discusion con anonimo. Pero aca van dos cosas:
1) El ejemplo dos utiliza mal el concepto de "valor de mercado". Alli se dice: "en el mercado, el metro cuadrado de césped cortado se cotiza a $30", y mas adelante se menciona que poniendo un cartel en la puerta, el contratista consigue un precio de $5. Ello significa que el valor de mercado es $5, y que los $30 representaban un valor distorsionado por informacion imperfecta.
2) Casi todos los contra-ejemplos se basan en casos de mercado imperfecto. Banegas Lynch seria el primero en solicitar que esas situaciones se corrijan mediante legislacion y regulacion estatal. Por lo tanto, nada de lo que el tipo dice queda refutado. Es como criticar la politica social diciendo "si, en un mundo ideal es muy lindo redistribuir y darle plata a los pobres, pero en la vida real los politicos se roban la mitad y la otra mitad la utilizan para clientelismo".

Abrazo grande.

Cosmocosme dijo...

Bourne (o Alberto.P, o Anónimo, lo mismo da)... Ay, ay, ay...

1) El ejemplo 2: Repetiste el mismo argumento que anónimo, así que te invito a leer la refutación.

2) "...Banegas Lynch seria el primero en solicitar que esas situaciones se corrijan mediante legislacion y regulacion estatal..."
Parecería que no conocés demasiado el pensamiento de Benegas Lynch. Te invito a que mires el video y te fijes lo que dice sobre las imperfecciones del mercado. No pide que se corrijan, precisamente...
Abracete enorme.

PD: Antes de lanzarte a "refutar", es conveniente leer todo el intercambio, más que nada, para no tirar al asador argumentos que ya fueron refutados con holgura.

Anónimo dijo...

El libro de Benegas Lynch y Krause tiene muchas cosas muy criticables. Sobre todo, es muy discubtle su concepción de la benevolencia como la única forma válida o aconsejable de aliviar las consecuencias de la pobreza. Sin embargo, este fragmento que usted expone es esencialmente correcto. El ejemplo de los pintores y el del obrero boliviano en Texas ilustran muy bien un fenómeno que se verifica en la realidad. Creo que, en lo atingente a este fragmente, Benegas y Krause están en lo cierto y usted yerra. Respetuosamente.

Cosmocosme dijo...

Repetuosamente, Anónimo:
Sería interesante que explicara por qué yo "yerro" ya que con afirmarlo no basta como refutación, vale decir: mi crítica sigue en pie sin haber sido siquiera rozada por un rasguño.
Por cierto, fíjese bien que en ningún momento digo que no pueda darse en algunos casos el ejemplo de marras. Mi crítica / refutación es sobre la universalización de dicho ejemplo que operan los mencionados, dato para nada menor, ya que el grueso de sus teorías las construyen a partir de esta "verdad universal".